No. No me sorprendí cuando aquel día dijiste que terminábamos. Primero, porque era la tercera vez en ese mes que rompías conmigo y segundo porque lo habías publicado en Facebook cinco minutos atrás. Sí, La sutileza nunca fue tu fuerte. Argumentabas que era un cínico, un tipo frio, sarcástico, en otras palabras el peor novio que podía existir y que ninguna mujer me diría jamás que me ama. Discrepo en esto último, mi mamá me lo dice todas las mañanas.
Jamás fuiste capaz de comprender quien era, o quizás cuando comenzaste a salir conmigo pensabas que podías cambiarme. Querida: ¿si un tío militar y una familia cristiana no pudieron sacarme lo hippie descarado porque pensaste que tú si podrías? Aun así me esforcé e hice todo lo posible para llevar adelante nuestra relación, cumplí todos tus caprichos y nunca quedaste satisfecha con mi esfuerzo.
Por ejemplo cuando me dijiste que sería tierno que te dedicara una canción, ofrecí una serenata a todo tu vecindario con la más romántica, la única por excelencia: 1143 tomates contigo de Doctor Krapula. Al día siguiente gritabas furiosa que solo a mí se me ocurría cantar un tema sobre verduras enfrente de todos tus vecinos. Nuevamente estabas equivocada querida: el tomate es una fruta.
Me pedias que te dijera cosas dulces y yo, tan lógico como siempre, te respondía: panela, Míster Coco, Choco break, etc. Luego cuando te decía de cariño “mí panelita” te ponías como una tatacoa. Ahora que escribo estas líneas lo comprendo todo: eres racista.
Incluso te deje ganar todas las veces en el jueguito ese de ver quien colgaba primero el teléfono. Creo que puedes decir orgullosa que saliste invicta pues siempre terminaba la llamada cuando me decías “hay no cuelga tú”. De paso te salve de un regaño de tus papás por la cuenta telefónica. Nuevamente: de nada.
Disfrutaba de tus apapachos y los arrunches, excepto cuando comenzabas a hablar como un bebe y yo molesto te respondía:
- lo siento, yo no hablo teletuvie.
Quizás tengas la razón y soy un insufrible que jamás conozca el amor, pero en algo tienes que coincidir conmigo, durante toda nuestra relación fui completamente sincero y lo mejor, fui yo mismo. Así que no hay nostalgia ni tristeza, solo un profundo sentimiento de pérdida: aun no me has devuelto mi bufanda de Harry Potter. Esta no es una carta de reclamos sino una despedida, por que ten por seguro que para regaños tengo tiempo, pero para encontrar alguien que me quiera, mucho más. Hasta nunca “mí panelita”
No hay comentarios:
Publicar un comentario