
“Considero que más que una pelea por un derecho, es una cuestión de cambio de mentalidad.”
Ésta semana, en un acto que sólo puedo considerar como solidaridad nacional ante el inminente mundial sub 20, la corte constitucional decidió pasarle la “pelota” sobre el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo (que más que un pase, fue un balonazo en la cara a los derechos de las comunidades LGTBI) al congreso, afirmando que no eran competentes para legislar sobre el tema. Al día siguiente cuando leí la declaración de Monseñor Juan Vicente Córdoba que decía: “Nosotros reaccionamos con una discreta satisfacción…” no pude evitar ver la imagen de un hombre con túnicas papales, que sentado en una silla, juntaba los dedos y con el mejor estilo del señor Burns, esbozaba una tímida, pero malvada sonrisa al tiempo que decía: “excelente”
Ésta semana, en un acto que sólo puedo considerar como solidaridad nacional ante el inminente mundial sub 20, la corte constitucional decidió pasarle la “pelota” sobre el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo (que más que un pase, fue un balonazo en la cara a los derechos de las comunidades LGTBI) al congreso, afirmando que no eran competentes para legislar sobre el tema. Al día siguiente cuando leí la declaración de Monseñor Juan Vicente Córdoba que decía: “Nosotros reaccionamos con una discreta satisfacción…” no pude evitar ver la imagen de un hombre con túnicas papales, que sentado en una silla, juntaba los dedos y con el mejor estilo del señor Burns, esbozaba una tímida, pero malvada sonrisa al tiempo que decía: “excelente”
No entiendo esa “discreta” reacción de la iglesia, cuando en la misma semana se expresó ante los medios pidiendo a los magistrados de la corte que fallaran contra la petición. ¿Cómo así? ¿No somos discretos para decir ante todo el país que una familia no puede ser conformada por personas del mismo sexo? ¿O que los matrimonios homosexuales pueden incidir en un aumento de la población gay del país? Tienen razón señores curas y obispos, la razón por la que la mayoría de Colombia es heterosexual se justifica en que las parejas gay no se pueden casar; no tiene nada que ver con la censura moral, la violencia contra la diferencia o la homofobia.
Considero que más que una pelea por un derecho, es una cuestión de cambio de mentalidad. En lo personal, admiro a las parejas homosexuales que a pesar de no estar ligadas por Dios o un papel mantienen una relación estable y responsable. Me preguntaba ¿Cuál es el afán por engordar, perder el apetito sexual y pasar tardes enteras discutiendo por la forma correcta de espichar la crema dental? después de escuchar las voces de Monseñor Libardo Ramírez en su entrevista al Nuevo siglo y la declaración de Miguel Gómez representante del partido de la U hay algo que me molesta, la reiterada idea de que a “ese” tipo de uniones no se les puede reconocer como matrimonio o familia. ¿Entonces cómo debemos llamarlo? : ¿Relación hombre con hombre, mujer con mujer, en sentido inverso y de la misma forma? Puede ser un tecnicismo, pero las cosas existen porque las nombramos, si una unión entre dos personas del mismo sexo que se aman no es un matrimonio ni una familia ¿entonces qué es?
No hay comentarios:
Publicar un comentario